23. Llegada a Roma

Gracias a Google Maps ya había visto que teníamos la maraaavillosa Plaza Venezia a la vuelta de la esquina como quien dice, una escalinata una columna parecida a la de Trajano, seis o siete Iglesias en un metro cuadrado, dos mil millones de ruinas en un metro simple y allí estaba.
Sabía que era un edificio imponente pero nunca me lo imaginé así, también esta exageración se debe a subir las escalinatas a la una del medio día y sin casi dormir pero el edificio, que se divisa desde toda Roma, es el más imponente y lo pudimos ver todos los días.

Gracias a Google Maps ya había visto que teníamos la maraaavillosa Plaza Venezia a la vuelta de la esquina como quien dice, una escalinata una columna parecida a la de Trajano, seis o siete Iglesias en un metro cuadrado, dos mil millones de ruinas en un metro simple y allí estaba.
Sabía que era un edificio imponente pero nunca me lo imaginé así, también esta exageración se debe a subir las escalinatas a la una del medio día y sin casi dormir pero el edificio, que se divisa desde toda Roma, es el más imponente y lo pudimos ver todos los días.
Una de las sorpresas más agradables de Roma fue encontrar la Basílica de Santa María en Aracoeli. Ya sabéis que intento ser singular y quería conocer rincones de Roma que no fueran tan típicos y el que más me gustó fue esta Iglesia, conocida pero tapada por la grandeza del Monumento a Víctor Manuel II y una fachada poco esplendorosa puede evitar ver este precioso lugar. Mis conocimientos de arte están bastante olvidados, pero la techumbre y las capillas están llenas de color y de luz, que es lo que más me impactó de este lugar.


Parte fundamental de las millones de ganas de viajar a Roma era conocer el Coliseo. No sé explicar ni razonar porqué me chifla tanto si tampoco sé mucho de su historia o tanto como me gustaría saber. Pero siempre lo tengo muy presente. Fue por años el salva-pantallas de mi primer ordenador y por fin copio esa foto :))
Fotografías con copyright © Patricia G. Photos