MÚSICA Y PALABRAS para José Couso

Once años de lucha sin tregua en
el que cada paso se ve minado por un nuevo revés a la justicia, en esta ocasión
por el zarpazo a la justicia universal que hoy vivimos en España.



El hermano de José, David Couso, dio paso al acto con palabras llenas de energía y de reivindicación, en el acto –misteriosamente- no había ni un signo político apoyando ni una consigna de apoyo. El tema supongo que paso a quinto plano para nuestros dirigentes. Pero hoy el caso está abierto en busca de la justicia que ya tarda demasiado.
Entre tanto Samba da Rua comenzó a poner sus ritmos con “José Couso crimen de guerra”; niños y no tan niños defendiendo la memoria de Couso comenzaron las muestras de apoyo.
El tío de José y el abogado de la
causa explicaron la situación actual y defendieron la libertad de prensa y de
expresión, derechos por los que Couso fue asesinado. Tras ellos llegaron las
actuaciones, Vetusta Morla comenzó a trasladar su música. Palabras con un trasfondo impasible, es difícil no ver más allá viviendo este día a día: estamos ante un Golpe Maestro.
Robaron las antenas,
la miel de las colmenas,
no nos dejaron ni banderas que agitar...
....Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed...
...Vendieron humo y calma,
lingotes de hojalata,
palacios de ceniza y cartas sin marcar...

En su buena disposición
ayudaron al acto con el sonido y dejaron su megáfono a los siguientes artistas. Amaral tenía el megáfono ya estaban todos los ingredientes para cantar el himno Revolución.

Cada día era un regalo
Libre, de sol a sol...
La montaña fue su salvación
se crió
Cada golpe que le dieron
era una cuenta atrás...
Y ahora corre hacia el bosque,
su fortaleza,
su nuevo hogar
Y en los árboles escucha
voces de tiempos remotos
Ha elegido caminar...
Hacia lo salvaje.
Le
acompañó Revolución, como Eva recalcó una partitura y unas frases que
compusieron no muy lejos de hace once años. Una letra que, de forma preocupante, parece haberse escrito para estos días. Su vigencia da que pensar en lo pasado y en el presente en la necesidad revolucionaria, en la necesidad de un esperado momento mejor.
“Siento que llegó nuestra hora,
ésta es nuestra revolución.
Somos demasiados y no podrán pasar
por encima de la vida que queremos heredar,
donde no tenga miedo a decir lo que pienso”.

Palabras llenas de sentimiento palabras de una madre y, por encima de
todas palabras hacia su hijo, un tremendo recuerdo a aquel joven que no caerá en el olvido.
“Mientras pueda pensarte, no habrá olvido y yo a mi querido hijo lo pienso todos los días". Los aplausos largos y enérgicos dijeron el resto.
Fotografías con copyright © Patricia G. Photos
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